El Marqués de Yavi, un Patriota desconocido.
de Silvia Beatriz Rey Campero, el domingo, 25 de noviembre de 2012 a
la(s) 12:15 ·
En el contexto de los Bicentenarios de nuestra Patria, cabe recordar,
reivindicar y rendir homenaje al pueblo de Yavi y a uno de sus
ilustres hijos, Juan José Fernández Campero. A tal efecto se expone lo
siguiente:
1.- A los 11 días de marzo del año 2010, en el marco de las
celebraciones del Bicentenario de la Revolución de Mayo, la Embajada
Argentina en Jamaica procedió a la exhumación simbólica de los restos
del Coronel Graduado Juan José Fernández Campero, conocido como “el
Marqués de Yavi”, del solar donde se encontraba el antiguo atrio de la
Holy Trinity Church (templo católico de la Ciudad de Kingston) en la
calle Duke 73, donde se erigiera la iglesia y cementerio de la
Santísima Trinidad, destruida en el terremoto que azotó esa ciudad en
1907.
A la ceremonia asistieron representantes diplomáticos
latinoamericanos, a efectos de dejar constancia de la exhumación
simbólica de los restos del prócer. Entre ellos se cita al
representante del Ministery of Foreign Affairs de Jamaica; embajadores
y representantes de Chile, Colombia, Méjico y Venezuela;
representantes de la comunidad argentina, del Jamaica Defense Force y
de la Iglesia Católica Apostólica Romana en la persona del Padre
Gerard Mc Laughlin, archivista del arzobispado de Kingston y el
embajador argentino en Jamaica, Mario José Pino. Al finalizar la
ceremonia, el Padre Gerard Mc Laughlin, procedió a bendecir la urna,
la que fue envuelta en la Bandera Argentina, y posteriormente
entregada por el Doctor Rodolfo Campero al embajador Mario José Pino a
efectos de su repatrío a la República Argentina. Los presentes
sintieron una gran emoción y la satisfacción de estar saldando una
deuda con la historia nacional al firmar el Acta de Constatación.
La urna conteniendo los “restos simbólicos” de Fernández Campero fue
enviada a la Provincia natal del prócer, donde fueron recibidos y
depositados en la Catedral de San Salvador de Jujuy, el 7 de abril de
2010.
Los actos oficiales fueron presididos por altas autoridades de la
Provincia de Jujuy, en el histórico atrio de la Iglesia Catedral,
contando con la participación del Ministro de Gobierno y Justicia, el
obispo Diocesano de Jujuy, monseñor Marcelo Palentini, el jefe de la
Guarnición Militar, Carlos Quinteros, el Rector de la Universidad
Nacional de Jujuy (UNJU), Ingeniero Enrique Arnau, el jefe de la
Policía de Jujuy, Jorge Ayarde, el Delegado de la Policía Federal
Argentina, Mario Figueroa, descendientes directos del General Martín
Miguel de Guemes, el presidente de la “Sociedad de Mayo”, Sr.
Alejandro Pojasi Arraya, agrupaciones gauchas de Jujuy y Salta, el
Instituto Guemesiano de Salta, representado por el Sr. Jorge Virgilio
Núñez Bravo y la Delegada de dicho Instituto en Buenos Aires, Prof.
María Cristina Fernández. Así mismo, descendientes del Marqués de
Yavi, procedentes de distintas provincias argentinas, Bolivia, Perú y
España.
En nombre del Ejército Argentino, estuvo presente el Comandante de la
5ª Brigada de Montaña, General de Brigada Don Claudio Montero, Jefe
de la Región Militar Jujuy. El Regimiento 20 de Infantería de Montaña
"Cazadores de Los Andes" rindió Honores con uniforme de Gala, y
trasladó la urna con los restos hacia el interior de la Catedral,
mientras se interpretaba la ordenanza militar de rigor.
La ceremonia se inició con una invocación religiosa del señor obispo
Palentini, quien señaló que “Juan José Feliciano Fernández Campero,
marqués de Yavi, fue un hombre que quiso vivir de alguna manera el
proyecto de Jesús, que es dar vida por el bien común de nuestro país y
por su independencia”.
Luego se dio lectura al acta de la ceremonia de exhumación labrada en
Kingston, Jamaica, el 11 de marzo de 2010, la que muestra el
procedimiento legal realizado por las autoridades diplomáticas
argentinas en ese país, siguiendo lo dispuesto por la ley 20.957 del
Servicio Exterior de la Nación.
Posteriormente, el Jefe de la Guarnición Militar Jujuy pronunció
palabras en honor del Coronel Mayor Don Juan José Fernández Campero,
expresando “son cuantiosos los testimonios que describen a este
oficial superior como excelente, tanto en la faz profesional como
personal.” Ponderó el gran esfuerzo de los parientes para lograr la
repatriación del marqués y “hacer que los jujeños vivieran un momento
histórico irrepetible.”
En el transcurso del mes de Mayo de 2010, la Comisión Nacional de
Museos, Monumentos y Lugares Históricos de la Nación rechazó, sin
mayores fundamentos, el pedido de autorización para la colocación de
la urna conteniendo los restos simbólicos del Coronel Juan José
Feliciano Fernández Campero en una de las paredes del atrio de la
Catedral Basílica de Jujuy, la cual sería cubierta con una placa de
mármol de Carrara, (igual a la ya existente con los restos de los
hermanos Gorriti) la cual fue bendecida y mostrada al público y
familiares presentes, por las autoridades en el acto mencionado.
Se realizaron nuevamente acciones y presentaciones ante la Comisión
Nacional de Monumentos, Museos y Lugares Históricos, pero fue
rechazada la revisión, sin explicaciones, mediante una resolución
publicada en su boletín del mes de octubre de 2010, considerando el
caso resuelto definitivamente y dando por terminada la instancia.
Ante la prolongación en el tiempo de una situación que significa un
desmedro para la memoria del Coronel Juan José Feliciano Fernández
Campero, se solicita realizar las gestiones correspondientes para dar
definitivo descanso al prócer, trasladando sus restos simbólicos a San
Francisco de Yavi, donde nació. La recuperación de sus restos sería de
gran importancia para la localidad, que diariamente recibe a
visitantes ávidos por conocer la impactante vida del “Marqués de
Yavi”, cuya historia representa un atractivo que se suma a las
bellezas geográficas de la región.
Yavi es un destino turístico de relevancia mundial. Recientemente
personal del Archivo Histórico de Jujuy comentó que en temporada alta
(enero – febrero) reciben extranjeros interesados en la documentación
sobre el Marquesado. Ello da cuenta de la gran importancia que reviste
fortalecer y consolidar lo relacionado con el tema, estimándose que la
presencia de la urna conteniendo los restos de Fernández Campero y una
síntesis escrita sobre su vida impulsaría el conocimiento y valoración
del protagonismo de la región en la gesta que nos dio la
independencia.
2.- La figura del Coronel Juan José Feliciano Fernández Campero,
también conocido como el “Marqués de Yavi”, está fuera de toda
discusión histórica en relación a su papel en la gesta
independentista, de acuerdo a los estudios históricos y a la memoria
del Pueblo Jujeño.
Cabe destacar la significación de su liderazgo dentro del proceso
independentista americano. Los últimos estudios llevados adelante por
la historiografía boliviana ponen su énfasis en el carácter de
guerrilla popular que llevó adelante el Coronel Campero, conocido como
el “Marques de Yavi” por los historiadores argentinos y “Marqués de
Tojo” por los historiadores bolivianos.
Se considera necesario despejar errores de carácter histórico, teñidos
de ciertos tintes ideológicos, que han llevado a la confusión sobre el
rol del personaje, a quien esta institución pretende brindar su
homenaje por su vinculación con la insigne figura del General Don
Manuel Belgrano.
La obra de la historiadora Marie Danielle Demélas, titulada “El
Nacimiento de la Guerrilla: el diario de José Santos Vargas,
(1810-1825)”, Editorial Plural, La Paz, del Estado Plurinacional de
Bolivia, año 2007, constituye un ensayo histórico patrocinado por el
Instituto Francés de Estudios Andinos que arroja una nueva luz sobre
la importancia del Coronel Fernández Campero como uno de los jefes de
la verdadera “guerra popular” que se encendió en la zona del actual
Altiplano boliviano y sus estribaciones hacia la región de Buenos
Aires y el Tucumán.
Heredero de una de las más grandes fortunas del antiguo Virreinato del
Río de la Plata, Juan José Feliciano Fernández Campero, no dudó en
pasarse abiertamente a las filas patriotas desde la Batalla de Salta
en 1813.
Su posición política ya estaba tomada desde tiempo atrás. Mucho tuvo
que ver su parentesco y amistad con Martín Miguel de Guemes, casado
con Carmen Puch, sobrina del marqués, con quien mantenía una relación
de cariño y respeto. De Guemes y su esposa se diría con el tiempo “que
su influencia obró sobre Campero como potente imán para la causa de
las filas de la patria, que tuvo en el coronel marqués un soldado más”
(Bernardo Frías: Historia de Guemes, T.2). “También actuó en su
decisión su amistad con la patriota jujeña Juana Gabriela Moro, en
cuya casa se dice, se trazó la estrategia que habría sido acordada con
Moldes y Gurruchaga, dos amigos de Campero”. Según estos relatos, en
encuentros secretos en casa de Moro, quedó sellada su militancia
patriótica junto con la de algunos oficiales del regimiento de
caballería a su cargo. “En estas reuniones se habrían acordado las
modalidades con las que se producirían las acciones políticas y
militares que se sucederían en Salta y mas tarde, tendientes a
restablecer la unidad política y territorial de la América del Sur y
su gobierno. La reunión definitoria del marqués y sus oficiales para
ver la mejor forma de favorecer la causa patriota tuvo lugar en casa
de Juana Moro la noche anterior a la batalla”.
Desencadenada la Batalla de Salta, Campero decidió el retiro de sus
tropas ante el ataque de Dorrego, llevando su caballería hacia las
lomas de Medeiros, en una operación concertada de antemano, en la cual
se tomaron las previsiones y estrategias a fin de lograr un triunfo
patriótico que evitase un derramamiento innecesario de sangre.
Finalizada la batalla, Belgrano y Campero levantaron la cruz en
homenaje a los caídos, tanto vencedores como vencidos.
A partir de ese momento, Campero pasó a convertirse en uno de los
principales eslabones en la defensa del territorio revolucionario,
frente a los avances realistas desde el Alto Perú. Junto a las tropas
de Martín Miguel de Guemes y las huestes de Eustaquio “Moto” Méndez,
guerrillero activo de Tarija, la guerrilla de Fernández Campero fue
una fuerza de vital importancia para detener el avance realista hacia
al sur en los años cruciales de 1814, 1815 y 1816.
En mérito a su trayectoria fue nombrado Coronel del Ejército Patriota
y en 1815 Coronel Mayor Graduado.
Las fuerzas del “Marqués de Yavi” poseían una relación idéntica a
otras similares en la región altoperuana: un pequeño número de
militares criollos al mando de un número diez veces superior de
originarios. Estos datos implican una característica que la obra de
Demélas dimensiona como un verdadero movimiento de “un pueblo en
armas” encabezado por Juan José Feliciano Fernández Campero, quien
pagó con el cautiverio, la tortura, el destierro y finalmente, la
muerte en Jamaica, por su decisión que llegó a incendiar toda la Puna
jujeña, contra el antiguo régimen colonial.
3.- El 17 de octubre de 1815 se realizaron elecciones de diputados
para el Congreso de Tucumán. En ellas resultó electo diputado por
Chichas, localidad del Alto Perú, el Coronel Juan José Fernández
Campero. Tanto Chichas como Tarija integraban por entonces la
gobernación de Salta.
Fernández Campero presentó sus credenciales y actas de elección como
diputado al Congreso de Tucumán, junto con el cura párroco del pueblo
chicheño de Livi Livi, José Andrés Pacheco de Melo y el día 17 de
abril de 1816, fueron aprobados los dos ingresos.
La situación reinante en esta zona, era muy conflictiva y delicada, ya
que los realistas tenían como lugar de entrada para luchar contra los
independentistas, la región del Norte, a cargo del Marqués de Yavi.
Por esa razón no pudo asistir a las sesiones del Congreso.
En setiembre, después de derrotar al regimiento realista, los
“Angélicos”, escribió a Guemes expresando su intención de incorporarse
al Congreso, pensando que podría llegar a Tucumán. Pero la situación
seguía siendo muy difícil, era necesario seguir con el bloqueo militar
férreo hacia los realistas que pretendían terminar con la insurrección
del norte jujeño y el coronel marqués no asumió como diputado por
ejercer la defensa del territorio junto a sus hombres.
En 1816 el marqués disponía en la Puna de su propio regimiento llamado
“Peruano”, con más de 600 hombres armados y el apoyo de tropas gauchas
al mando del Comandante Bonifacio Ruiz de los Llanos, llamado “Los
Dragones Infernales”.
4. - El historiador Emilio Breda sostiene que desde San Miguel del
Tucumán, el jefe del Ejercito del norte, General don Manuel Belgrano,
remitió una nota al Coronel marqués de Yavi, quien se encontraba en
esos tiempos en Casavindo comandando la vanguardia criolla, a efectos
de comunicarle que debía realizar el juramento a la Independencia.
“Haga usted con toda solemnidad el acto de juramento de la
Independencia, prestándole primero ante: el jefe más antiguo del
regimiento y después tomándolo Usted a él y demás, por clases…”.
En agosto, el marqués de Yavi notificó a los pobladores de Quebrada y
Puna que en el congreso de Tucumán había sido declarada la
Independencia y procedió a tomarles juramento. Para ello redactó una
proclama que se conoce con el nombre de “Arenguita de Santa Rosa”, ya
que se ofició el día en que se conmemora a esta Santa, designada
Patrona de la Independencia. En ella se puede constatar con claridad
su ideología y posición política, desconocida por muchos. Esto es
parte de la historia de nuestro Norte e ignorada por la Nación.
La “Arenguita de Santa Rosa” expresa:
30 de agosto, Santa Rosa.
“Hoy que es el día en que la iglesia celebra la única santa canonizada
del Perú, hemos jurado la Independencia de la América del Sud, de
orden del General en Jefe Don Manuel Belgrano.
Por disposición del soberano Congreso reunido en el Tucumán, que
componen la Nación, es decir: que nos separamos absolutamente de toda
dominación europea.
Nada hacemos con hablarlo, ofrecerlo y prometerlo, si nuestra
constancia falta y el valor desmaya.
A las armas americanos.
Advertir que más de 300 años hemos sido cautivos y con este acto se
han roto las cadenas que nos oprimían. Tratemos de realizar este gran
proyecto.
El tirano procurará devorarnos; opongámosle el pecho firme, ánimo
resuelto, unión y virtud para resistirlo.
Veréis como el imperio de nuestros incas renace, y la gran corte del
Cuzco florece.
Nosotros nos haremos de un gobierno dulce y nuestros nombres serán
eternos en los fastos de la historia.
Repito: si queréis ser independientes, si apetecéis componer una
nación grande, llegar al rango de vuestros antepasados, conservad la
Religión Católica, la virtud arregle nuestras operaciones, y el valor
y entusiasmo las rija.
Con esto lograremos nuestros fines.
Entre tanto resuenen por el aire las voces halagüeñas.
¡Viva la América del Sud! ¡Viva nuestra amada patria!
¡Viva el imperio peruano y vivan sus hijos en unión!”.
La jura de la independencia Nacional se realizó en la ciudad de Jujuy
el día seis de agosto con la presencia del General Guemes.
Posteriormente se tomó juramento en Orán el 15 de agosto, luego en
Tarija y en Salta, el 17 de diciembre de 1816.
5.- El 15 de noviembre de 1816, con gran violencia y mientras el
marqués escuchaba misa en su capilla, los realistas tiñeron de sangre
el paisaje yaveño, tomándolo prisionero y ejecutando a gran parte de
su tropa.
Campero fue detenido junto con treinta y seis oficiales, su segundo
comandante Quesada y trecientos combatientes. El valiente capitán
Diego Cala fue fusilado en el acto bajo el vil argumento de “ser
indígena nativo”.
“La represalia realista fue muy dura: cuarenta y tres hombres y
mujeres de los prisioneros de Yavi fueron degollados en la plaza de
Potosí donde habían sido trasladados. Muchos de ellos que no
fallecieron por fusilamiento o tortura, fueron vendidos como
esclavos”. (R. M. Campero. El Marqués de Yavi…” op. cit)
La sorpresa fue completa e inesperada. No existió escapatoria posible.
A partir de ese momento, comienza el martirio del héroe a quien los
españoles consideraban traidor al rey.
Campero permaneció encarcelado en Tupiza y en Potosí más de un año, y
sometido a crueles tormentos por defender nuestra Patria. Allí fue
juzgado por una corte marcial que lo consideró culpable de
“infidelidad al rey, causa que se agrava por su condición de noble,
por lo que fue condenado a la pena de prisión perpetua.”
San Martín, Manuel Belgrano y Guemes reclamaron duramente por las
torturas y pidieron compasión. El Congreso de Tucumán se reunió el 3
de febrero de 1817 para tratar el tema de los prisioneros en manos
realistas. Se ofreció canjear prisioneros realistas por el marqués, lo
que no fue aceptado. Campero fue sometido a consejo de guerra y
enviado a España. Probablemente el suplicio que vivió sea el primer
caso documentado de denuncias por torturas emprendido en la etapa pos
– colonial en Argentina.
Tantas fueron las torturas y el mal trato que sufrió, que en el viaje
enfermó gravemente, siendo desembarcado en Jamaica hasta su mejoría.
Esto no ocurrió y murió en Kingston un 22 de octubre de 1820, a los 43
años.
Allá, en esas tierras extrañas, estaban los restos de nuestro héroe
provincial y nacional. Sus descendientes, que residen en distintas
Provincias del país, Bolivia, Perú y otros países, lograron repatriar
sus restos simbólicos.
6.- En tiempos de reconstrucción de nuestra identidad americana, este
relato resulta más ajustado a la verdad histórica y a las vivencias de
la población originaria de la actual Puna Jujeña. Y esta realidad no
puede ser dejada de lado, al momento de solicitar se rinda homenaje
final a quien, como pocos, encarnó la dimensión latinoamericana, aún
antes de la conformación de los estados nacionales del Cono Sur.
De allí, que el rechazo de la C.N.M. M. y L.H. resulte casi una
afrenta, un acto arbitrario que no puede escudarse en criterios
meramente técnicos (supuestamente por ser “simbólicos”), generando una
situación anómala y discriminatoria, ya que la urna que contiene los
restos simbólicos del Marqués de Yavi, permanece arrumbada en una de
las capillas laterales de la Catedral jujeña, corriendo peligro de
robo o destrucción.
7.- La Academia Argentina de la Historia expresó: "La Nación
Argentina, a la que contribuyó a formar mediante su lucha
desinteresada contra los españoles, que culminó en la tortura y el
martirio, le debe al marqués de Yavi un homenaje nacional que no está
reservado solamente al Norte Argentino sino a toda nuestra geografía,
desde La Quiaca hasta Ushuaia, porque todos le somos deudores".
La Academia Nacional de la Historia expresó en el año 2006: "Después
de escuchar los informes académicos y de debatir el tema en la sesión
plenaria de noviembre del presente año se adhiere a que, en caso de
ser posible, sus restos sean repatriados".
En momentos en que los argentinos estamos abocados a la recuperación
de nuestra verdadera identidad latinoamericana, con acciones como la
creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel
Dorrego, cuyos principios al decir de su director, Mario O Donnell es
“propiciar el debate, el conocimiento de la historia nacional, popular
y federal, sin intolerancias de ninguna clase” consideramos que el
Coronel Juan José Fernández Campero representa los vínculos que nos
unen a los pueblos hermanos de Bolivia y el Perú, tanto originarios
como criollos.
Atento a lo expuesto, la filial jujeña del Instituto Belgraniano, cuyo
fin es resguardar la memoria del General Manuel Belgrano, considera
que la figura del Coronel Juan José Feliciano Fernández Campero, quien
fuera Edecán del Creador de nuestra bandera nacional, merece
descansar, finalmente, en su tierra natal. (Lo simbólico es lo que da
el carácter y representación a los restos del marqués Coronel Campero.
Así lo expresaron las autoridades en Kingston, Jamaica).
Por lo tanto, se solicita realizar las gestiones necesarias para que
la urna con tierra del camposanto, del lugar exacto en el que
reposaron los restos en la iglesia de Kingston, donde fue inhumado el
Marqués de Tojo, sea atesorada en la Iglesia de Yavi.
Juan José Fernández Campero es un hijo del preciado suelo yaveño, que
después de 190 años de exilio regresó para estar entre su gente. Aquél
que en carta al Grl Martín Miguel de Guemes decía:«Trabajo con todo el
tesón que requiere la salvación de la Patria, contando ya se vé con el
inviolable apoyo de Ud. Conozco sus desvelos y su amor a la justa
causa, y esto mismo inflama mi corazón para hacer los últimos
sacrificios. Hemos de triunfar, espero en Dios, a pesar del infierno».
Justo sería que aquél que esperaba en Dios a pesar del infierno,
repose en la Iglesia en la que escuchaba misa el 15 de Noviembre de
1816, cuando fue tomado prisionero.
Tras cuatro años de martirio, llegó el alivio de la muerte, hoy se
impone su reivindicación. Dicha reivindicación traería aparejada la
del pueblo de Yavi, ignorado protagonista de la gesta que nos legó la
Independencia. Esos yaveños que en el silencio de la Puna Jujeña hoy
como ayer honran a la Patria con su trabajo cotidiano.
Silvia Rey Campero
Profesora De Historia
de Silvia Beatriz Rey Campero, el domingo, 25 de noviembre de 2012 a
la(s) 12:15 ·
En el contexto de los Bicentenarios de nuestra Patria, cabe recordar,
reivindicar y rendir homenaje al pueblo de Yavi y a uno de sus
ilustres hijos, Juan José Fernández Campero. A tal efecto se expone lo
siguiente:
1.- A los 11 días de marzo del año 2010, en el marco de las
celebraciones del Bicentenario de la Revolución de Mayo, la Embajada
Argentina en Jamaica procedió a la exhumación simbólica de los restos
del Coronel Graduado Juan José Fernández Campero, conocido como “el
Marqués de Yavi”, del solar donde se encontraba el antiguo atrio de la
Holy Trinity Church (templo católico de la Ciudad de Kingston) en la
calle Duke 73, donde se erigiera la iglesia y cementerio de la
Santísima Trinidad, destruida en el terremoto que azotó esa ciudad en
1907.
A la ceremonia asistieron representantes diplomáticos
latinoamericanos, a efectos de dejar constancia de la exhumación
simbólica de los restos del prócer. Entre ellos se cita al
representante del Ministery of Foreign Affairs de Jamaica; embajadores
y representantes de Chile, Colombia, Méjico y Venezuela;
representantes de la comunidad argentina, del Jamaica Defense Force y
de la Iglesia Católica Apostólica Romana en la persona del Padre
Gerard Mc Laughlin, archivista del arzobispado de Kingston y el
embajador argentino en Jamaica, Mario José Pino. Al finalizar la
ceremonia, el Padre Gerard Mc Laughlin, procedió a bendecir la urna,
la que fue envuelta en la Bandera Argentina, y posteriormente
entregada por el Doctor Rodolfo Campero al embajador Mario José Pino a
efectos de su repatrío a la República Argentina. Los presentes
sintieron una gran emoción y la satisfacción de estar saldando una
deuda con la historia nacional al firmar el Acta de Constatación.
La urna conteniendo los “restos simbólicos” de Fernández Campero fue
enviada a la Provincia natal del prócer, donde fueron recibidos y
depositados en la Catedral de San Salvador de Jujuy, el 7 de abril de
2010.
Los actos oficiales fueron presididos por altas autoridades de la
Provincia de Jujuy, en el histórico atrio de la Iglesia Catedral,
contando con la participación del Ministro de Gobierno y Justicia, el
obispo Diocesano de Jujuy, monseñor Marcelo Palentini, el jefe de la
Guarnición Militar, Carlos Quinteros, el Rector de la Universidad
Nacional de Jujuy (UNJU), Ingeniero Enrique Arnau, el jefe de la
Policía de Jujuy, Jorge Ayarde, el Delegado de la Policía Federal
Argentina, Mario Figueroa, descendientes directos del General Martín
Miguel de Guemes, el presidente de la “Sociedad de Mayo”, Sr.
Alejandro Pojasi Arraya, agrupaciones gauchas de Jujuy y Salta, el
Instituto Guemesiano de Salta, representado por el Sr. Jorge Virgilio
Núñez Bravo y la Delegada de dicho Instituto en Buenos Aires, Prof.
María Cristina Fernández. Así mismo, descendientes del Marqués de
Yavi, procedentes de distintas provincias argentinas, Bolivia, Perú y
España.
En nombre del Ejército Argentino, estuvo presente el Comandante de la
5ª Brigada de Montaña, General de Brigada Don Claudio Montero, Jefe
de la Región Militar Jujuy. El Regimiento 20 de Infantería de Montaña
"Cazadores de Los Andes" rindió Honores con uniforme de Gala, y
trasladó la urna con los restos hacia el interior de la Catedral,
mientras se interpretaba la ordenanza militar de rigor.
La ceremonia se inició con una invocación religiosa del señor obispo
Palentini, quien señaló que “Juan José Feliciano Fernández Campero,
marqués de Yavi, fue un hombre que quiso vivir de alguna manera el
proyecto de Jesús, que es dar vida por el bien común de nuestro país y
por su independencia”.
Luego se dio lectura al acta de la ceremonia de exhumación labrada en
Kingston, Jamaica, el 11 de marzo de 2010, la que muestra el
procedimiento legal realizado por las autoridades diplomáticas
argentinas en ese país, siguiendo lo dispuesto por la ley 20.957 del
Servicio Exterior de la Nación.
Posteriormente, el Jefe de la Guarnición Militar Jujuy pronunció
palabras en honor del Coronel Mayor Don Juan José Fernández Campero,
expresando “son cuantiosos los testimonios que describen a este
oficial superior como excelente, tanto en la faz profesional como
personal.” Ponderó el gran esfuerzo de los parientes para lograr la
repatriación del marqués y “hacer que los jujeños vivieran un momento
histórico irrepetible.”
En el transcurso del mes de Mayo de 2010, la Comisión Nacional de
Museos, Monumentos y Lugares Históricos de la Nación rechazó, sin
mayores fundamentos, el pedido de autorización para la colocación de
la urna conteniendo los restos simbólicos del Coronel Juan José
Feliciano Fernández Campero en una de las paredes del atrio de la
Catedral Basílica de Jujuy, la cual sería cubierta con una placa de
mármol de Carrara, (igual a la ya existente con los restos de los
hermanos Gorriti) la cual fue bendecida y mostrada al público y
familiares presentes, por las autoridades en el acto mencionado.
Se realizaron nuevamente acciones y presentaciones ante la Comisión
Nacional de Monumentos, Museos y Lugares Históricos, pero fue
rechazada la revisión, sin explicaciones, mediante una resolución
publicada en su boletín del mes de octubre de 2010, considerando el
caso resuelto definitivamente y dando por terminada la instancia.
Ante la prolongación en el tiempo de una situación que significa un
desmedro para la memoria del Coronel Juan José Feliciano Fernández
Campero, se solicita realizar las gestiones correspondientes para dar
definitivo descanso al prócer, trasladando sus restos simbólicos a San
Francisco de Yavi, donde nació. La recuperación de sus restos sería de
gran importancia para la localidad, que diariamente recibe a
visitantes ávidos por conocer la impactante vida del “Marqués de
Yavi”, cuya historia representa un atractivo que se suma a las
bellezas geográficas de la región.
Yavi es un destino turístico de relevancia mundial. Recientemente
personal del Archivo Histórico de Jujuy comentó que en temporada alta
(enero – febrero) reciben extranjeros interesados en la documentación
sobre el Marquesado. Ello da cuenta de la gran importancia que reviste
fortalecer y consolidar lo relacionado con el tema, estimándose que la
presencia de la urna conteniendo los restos de Fernández Campero y una
síntesis escrita sobre su vida impulsaría el conocimiento y valoración
del protagonismo de la región en la gesta que nos dio la
independencia.
2.- La figura del Coronel Juan José Feliciano Fernández Campero,
también conocido como el “Marqués de Yavi”, está fuera de toda
discusión histórica en relación a su papel en la gesta
independentista, de acuerdo a los estudios históricos y a la memoria
del Pueblo Jujeño.
Cabe destacar la significación de su liderazgo dentro del proceso
independentista americano. Los últimos estudios llevados adelante por
la historiografía boliviana ponen su énfasis en el carácter de
guerrilla popular que llevó adelante el Coronel Campero, conocido como
el “Marques de Yavi” por los historiadores argentinos y “Marqués de
Tojo” por los historiadores bolivianos.
Se considera necesario despejar errores de carácter histórico, teñidos
de ciertos tintes ideológicos, que han llevado a la confusión sobre el
rol del personaje, a quien esta institución pretende brindar su
homenaje por su vinculación con la insigne figura del General Don
Manuel Belgrano.
La obra de la historiadora Marie Danielle Demélas, titulada “El
Nacimiento de la Guerrilla: el diario de José Santos Vargas,
(1810-1825)”, Editorial Plural, La Paz, del Estado Plurinacional de
Bolivia, año 2007, constituye un ensayo histórico patrocinado por el
Instituto Francés de Estudios Andinos que arroja una nueva luz sobre
la importancia del Coronel Fernández Campero como uno de los jefes de
la verdadera “guerra popular” que se encendió en la zona del actual
Altiplano boliviano y sus estribaciones hacia la región de Buenos
Aires y el Tucumán.
Heredero de una de las más grandes fortunas del antiguo Virreinato del
Río de la Plata, Juan José Feliciano Fernández Campero, no dudó en
pasarse abiertamente a las filas patriotas desde la Batalla de Salta
en 1813.
Su posición política ya estaba tomada desde tiempo atrás. Mucho tuvo
que ver su parentesco y amistad con Martín Miguel de Guemes, casado
con Carmen Puch, sobrina del marqués, con quien mantenía una relación
de cariño y respeto. De Guemes y su esposa se diría con el tiempo “que
su influencia obró sobre Campero como potente imán para la causa de
las filas de la patria, que tuvo en el coronel marqués un soldado más”
(Bernardo Frías: Historia de Guemes, T.2). “También actuó en su
decisión su amistad con la patriota jujeña Juana Gabriela Moro, en
cuya casa se dice, se trazó la estrategia que habría sido acordada con
Moldes y Gurruchaga, dos amigos de Campero”. Según estos relatos, en
encuentros secretos en casa de Moro, quedó sellada su militancia
patriótica junto con la de algunos oficiales del regimiento de
caballería a su cargo. “En estas reuniones se habrían acordado las
modalidades con las que se producirían las acciones políticas y
militares que se sucederían en Salta y mas tarde, tendientes a
restablecer la unidad política y territorial de la América del Sur y
su gobierno. La reunión definitoria del marqués y sus oficiales para
ver la mejor forma de favorecer la causa patriota tuvo lugar en casa
de Juana Moro la noche anterior a la batalla”.
Desencadenada la Batalla de Salta, Campero decidió el retiro de sus
tropas ante el ataque de Dorrego, llevando su caballería hacia las
lomas de Medeiros, en una operación concertada de antemano, en la cual
se tomaron las previsiones y estrategias a fin de lograr un triunfo
patriótico que evitase un derramamiento innecesario de sangre.
Finalizada la batalla, Belgrano y Campero levantaron la cruz en
homenaje a los caídos, tanto vencedores como vencidos.
A partir de ese momento, Campero pasó a convertirse en uno de los
principales eslabones en la defensa del territorio revolucionario,
frente a los avances realistas desde el Alto Perú. Junto a las tropas
de Martín Miguel de Guemes y las huestes de Eustaquio “Moto” Méndez,
guerrillero activo de Tarija, la guerrilla de Fernández Campero fue
una fuerza de vital importancia para detener el avance realista hacia
al sur en los años cruciales de 1814, 1815 y 1816.
En mérito a su trayectoria fue nombrado Coronel del Ejército Patriota
y en 1815 Coronel Mayor Graduado.
Las fuerzas del “Marqués de Yavi” poseían una relación idéntica a
otras similares en la región altoperuana: un pequeño número de
militares criollos al mando de un número diez veces superior de
originarios. Estos datos implican una característica que la obra de
Demélas dimensiona como un verdadero movimiento de “un pueblo en
armas” encabezado por Juan José Feliciano Fernández Campero, quien
pagó con el cautiverio, la tortura, el destierro y finalmente, la
muerte en Jamaica, por su decisión que llegó a incendiar toda la Puna
jujeña, contra el antiguo régimen colonial.
3.- El 17 de octubre de 1815 se realizaron elecciones de diputados
para el Congreso de Tucumán. En ellas resultó electo diputado por
Chichas, localidad del Alto Perú, el Coronel Juan José Fernández
Campero. Tanto Chichas como Tarija integraban por entonces la
gobernación de Salta.
Fernández Campero presentó sus credenciales y actas de elección como
diputado al Congreso de Tucumán, junto con el cura párroco del pueblo
chicheño de Livi Livi, José Andrés Pacheco de Melo y el día 17 de
abril de 1816, fueron aprobados los dos ingresos.
La situación reinante en esta zona, era muy conflictiva y delicada, ya
que los realistas tenían como lugar de entrada para luchar contra los
independentistas, la región del Norte, a cargo del Marqués de Yavi.
Por esa razón no pudo asistir a las sesiones del Congreso.
En setiembre, después de derrotar al regimiento realista, los
“Angélicos”, escribió a Guemes expresando su intención de incorporarse
al Congreso, pensando que podría llegar a Tucumán. Pero la situación
seguía siendo muy difícil, era necesario seguir con el bloqueo militar
férreo hacia los realistas que pretendían terminar con la insurrección
del norte jujeño y el coronel marqués no asumió como diputado por
ejercer la defensa del territorio junto a sus hombres.
En 1816 el marqués disponía en la Puna de su propio regimiento llamado
“Peruano”, con más de 600 hombres armados y el apoyo de tropas gauchas
al mando del Comandante Bonifacio Ruiz de los Llanos, llamado “Los
Dragones Infernales”.
4. - El historiador Emilio Breda sostiene que desde San Miguel del
Tucumán, el jefe del Ejercito del norte, General don Manuel Belgrano,
remitió una nota al Coronel marqués de Yavi, quien se encontraba en
esos tiempos en Casavindo comandando la vanguardia criolla, a efectos
de comunicarle que debía realizar el juramento a la Independencia.
“Haga usted con toda solemnidad el acto de juramento de la
Independencia, prestándole primero ante: el jefe más antiguo del
regimiento y después tomándolo Usted a él y demás, por clases…”.
En agosto, el marqués de Yavi notificó a los pobladores de Quebrada y
Puna que en el congreso de Tucumán había sido declarada la
Independencia y procedió a tomarles juramento. Para ello redactó una
proclama que se conoce con el nombre de “Arenguita de Santa Rosa”, ya
que se ofició el día en que se conmemora a esta Santa, designada
Patrona de la Independencia. En ella se puede constatar con claridad
su ideología y posición política, desconocida por muchos. Esto es
parte de la historia de nuestro Norte e ignorada por la Nación.
La “Arenguita de Santa Rosa” expresa:
30 de agosto, Santa Rosa.
“Hoy que es el día en que la iglesia celebra la única santa canonizada
del Perú, hemos jurado la Independencia de la América del Sud, de
orden del General en Jefe Don Manuel Belgrano.
Por disposición del soberano Congreso reunido en el Tucumán, que
componen la Nación, es decir: que nos separamos absolutamente de toda
dominación europea.
Nada hacemos con hablarlo, ofrecerlo y prometerlo, si nuestra
constancia falta y el valor desmaya.
A las armas americanos.
Advertir que más de 300 años hemos sido cautivos y con este acto se
han roto las cadenas que nos oprimían. Tratemos de realizar este gran
proyecto.
El tirano procurará devorarnos; opongámosle el pecho firme, ánimo
resuelto, unión y virtud para resistirlo.
Veréis como el imperio de nuestros incas renace, y la gran corte del
Cuzco florece.
Nosotros nos haremos de un gobierno dulce y nuestros nombres serán
eternos en los fastos de la historia.
Repito: si queréis ser independientes, si apetecéis componer una
nación grande, llegar al rango de vuestros antepasados, conservad la
Religión Católica, la virtud arregle nuestras operaciones, y el valor
y entusiasmo las rija.
Con esto lograremos nuestros fines.
Entre tanto resuenen por el aire las voces halagüeñas.
¡Viva la América del Sud! ¡Viva nuestra amada patria!
¡Viva el imperio peruano y vivan sus hijos en unión!”.
La jura de la independencia Nacional se realizó en la ciudad de Jujuy
el día seis de agosto con la presencia del General Guemes.
Posteriormente se tomó juramento en Orán el 15 de agosto, luego en
Tarija y en Salta, el 17 de diciembre de 1816.
5.- El 15 de noviembre de 1816, con gran violencia y mientras el
marqués escuchaba misa en su capilla, los realistas tiñeron de sangre
el paisaje yaveño, tomándolo prisionero y ejecutando a gran parte de
su tropa.
Campero fue detenido junto con treinta y seis oficiales, su segundo
comandante Quesada y trecientos combatientes. El valiente capitán
Diego Cala fue fusilado en el acto bajo el vil argumento de “ser
indígena nativo”.
“La represalia realista fue muy dura: cuarenta y tres hombres y
mujeres de los prisioneros de Yavi fueron degollados en la plaza de
Potosí donde habían sido trasladados. Muchos de ellos que no
fallecieron por fusilamiento o tortura, fueron vendidos como
esclavos”. (R. M. Campero. El Marqués de Yavi…” op. cit)
La sorpresa fue completa e inesperada. No existió escapatoria posible.
A partir de ese momento, comienza el martirio del héroe a quien los
españoles consideraban traidor al rey.
Campero permaneció encarcelado en Tupiza y en Potosí más de un año, y
sometido a crueles tormentos por defender nuestra Patria. Allí fue
juzgado por una corte marcial que lo consideró culpable de
“infidelidad al rey, causa que se agrava por su condición de noble,
por lo que fue condenado a la pena de prisión perpetua.”
San Martín, Manuel Belgrano y Guemes reclamaron duramente por las
torturas y pidieron compasión. El Congreso de Tucumán se reunió el 3
de febrero de 1817 para tratar el tema de los prisioneros en manos
realistas. Se ofreció canjear prisioneros realistas por el marqués, lo
que no fue aceptado. Campero fue sometido a consejo de guerra y
enviado a España. Probablemente el suplicio que vivió sea el primer
caso documentado de denuncias por torturas emprendido en la etapa pos
– colonial en Argentina.
Tantas fueron las torturas y el mal trato que sufrió, que en el viaje
enfermó gravemente, siendo desembarcado en Jamaica hasta su mejoría.
Esto no ocurrió y murió en Kingston un 22 de octubre de 1820, a los 43
años.
Allá, en esas tierras extrañas, estaban los restos de nuestro héroe
provincial y nacional. Sus descendientes, que residen en distintas
Provincias del país, Bolivia, Perú y otros países, lograron repatriar
sus restos simbólicos.
6.- En tiempos de reconstrucción de nuestra identidad americana, este
relato resulta más ajustado a la verdad histórica y a las vivencias de
la población originaria de la actual Puna Jujeña. Y esta realidad no
puede ser dejada de lado, al momento de solicitar se rinda homenaje
final a quien, como pocos, encarnó la dimensión latinoamericana, aún
antes de la conformación de los estados nacionales del Cono Sur.
De allí, que el rechazo de la C.N.M. M. y L.H. resulte casi una
afrenta, un acto arbitrario que no puede escudarse en criterios
meramente técnicos (supuestamente por ser “simbólicos”), generando una
situación anómala y discriminatoria, ya que la urna que contiene los
restos simbólicos del Marqués de Yavi, permanece arrumbada en una de
las capillas laterales de la Catedral jujeña, corriendo peligro de
robo o destrucción.
7.- La Academia Argentina de la Historia expresó: "La Nación
Argentina, a la que contribuyó a formar mediante su lucha
desinteresada contra los españoles, que culminó en la tortura y el
martirio, le debe al marqués de Yavi un homenaje nacional que no está
reservado solamente al Norte Argentino sino a toda nuestra geografía,
desde La Quiaca hasta Ushuaia, porque todos le somos deudores".
La Academia Nacional de la Historia expresó en el año 2006: "Después
de escuchar los informes académicos y de debatir el tema en la sesión
plenaria de noviembre del presente año se adhiere a que, en caso de
ser posible, sus restos sean repatriados".
En momentos en que los argentinos estamos abocados a la recuperación
de nuestra verdadera identidad latinoamericana, con acciones como la
creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel
Dorrego, cuyos principios al decir de su director, Mario O Donnell es
“propiciar el debate, el conocimiento de la historia nacional, popular
y federal, sin intolerancias de ninguna clase” consideramos que el
Coronel Juan José Fernández Campero representa los vínculos que nos
unen a los pueblos hermanos de Bolivia y el Perú, tanto originarios
como criollos.
Atento a lo expuesto, la filial jujeña del Instituto Belgraniano, cuyo
fin es resguardar la memoria del General Manuel Belgrano, considera
que la figura del Coronel Juan José Feliciano Fernández Campero, quien
fuera Edecán del Creador de nuestra bandera nacional, merece
descansar, finalmente, en su tierra natal. (Lo simbólico es lo que da
el carácter y representación a los restos del marqués Coronel Campero.
Así lo expresaron las autoridades en Kingston, Jamaica).
Por lo tanto, se solicita realizar las gestiones necesarias para que
la urna con tierra del camposanto, del lugar exacto en el que
reposaron los restos en la iglesia de Kingston, donde fue inhumado el
Marqués de Tojo, sea atesorada en la Iglesia de Yavi.
Juan José Fernández Campero es un hijo del preciado suelo yaveño, que
después de 190 años de exilio regresó para estar entre su gente. Aquél
que en carta al Grl Martín Miguel de Guemes decía:«Trabajo con todo el
tesón que requiere la salvación de la Patria, contando ya se vé con el
inviolable apoyo de Ud. Conozco sus desvelos y su amor a la justa
causa, y esto mismo inflama mi corazón para hacer los últimos
sacrificios. Hemos de triunfar, espero en Dios, a pesar del infierno».
Justo sería que aquél que esperaba en Dios a pesar del infierno,
repose en la Iglesia en la que escuchaba misa el 15 de Noviembre de
1816, cuando fue tomado prisionero.
Tras cuatro años de martirio, llegó el alivio de la muerte, hoy se
impone su reivindicación. Dicha reivindicación traería aparejada la
del pueblo de Yavi, ignorado protagonista de la gesta que nos legó la
Independencia. Esos yaveños que en el silencio de la Puna Jujeña hoy
como ayer honran a la Patria con su trabajo cotidiano.
Silvia Rey Campero
Profesora De Historia