miércoles, 20 de marzo de 2013


El Marqués de Yavi, un Patriota desconocido.
 
 de Silvia Beatriz Rey Campero, el domingo, 25 de noviembre de 2012 a
 la(s) 12:15 ·
 
 En el contexto de los Bicentenarios de nuestra Patria, cabe recordar,
 reivindicar y rendir homenaje al pueblo de Yavi y a uno de sus
 ilustres hijos, Juan José Fernández Campero. A tal efecto se expone lo
 siguiente:
 
 1.- A los 11 días de marzo del año 2010, en el marco de las
 celebraciones del Bicentenario de la Revolución de Mayo, la Embajada
 Argentina en Jamaica procedió a la exhumación simbólica de los restos
 del Coronel Graduado Juan José Fernández Campero, conocido como “el
 Marqués de Yavi”, del solar donde se encontraba el antiguo atrio de la
 Holy Trinity Church (templo católico de la Ciudad de Kingston) en la
 calle Duke 73, donde se erigiera la iglesia y cementerio de la
 Santísima Trinidad, destruida en el terremoto que azotó esa ciudad en
 1907.
 
 A la ceremonia asistieron representantes diplomáticos
 latinoamericanos, a efectos de dejar constancia de la exhumación
 simbólica de los restos del prócer. Entre ellos se cita al
 representante del Ministery of Foreign Affairs de Jamaica; embajadores
 y representantes de Chile, Colombia, Méjico y Venezuela;
 representantes de la comunidad argentina, del Jamaica Defense Force y
 de la Iglesia Católica Apostólica Romana en la persona del Padre
 Gerard Mc Laughlin, archivista del arzobispado de Kingston y el
 embajador argentino en Jamaica, Mario José Pino. Al finalizar la
 ceremonia, el Padre Gerard Mc Laughlin, procedió a bendecir la urna,
 la que fue envuelta en la Bandera Argentina, y posteriormente
 entregada por el Doctor Rodolfo Campero al embajador Mario José Pino a
 efectos de su repatrío a la República Argentina. Los presentes
 sintieron una gran emoción y la satisfacción de estar saldando una
 deuda con la historia nacional al firmar el Acta de Constatación.
 
 La urna conteniendo los “restos simbólicos” de Fernández Campero fue
 enviada a la Provincia natal del prócer, donde fueron recibidos y
 depositados en la Catedral de San Salvador de Jujuy, el 7 de abril de
 2010.
 
 Los actos oficiales fueron presididos por altas autoridades de la
 Provincia de Jujuy, en el histórico atrio de la Iglesia Catedral,
 contando con la participación del Ministro de Gobierno y Justicia, el
 obispo Diocesano de Jujuy, monseñor Marcelo Palentini, el jefe de la
 Guarnición Militar, Carlos Quinteros, el Rector de la Universidad
 Nacional de Jujuy (UNJU), Ingeniero Enrique Arnau, el jefe de la
 Policía de Jujuy, Jorge Ayarde, el Delegado de la Policía Federal
 Argentina, Mario Figueroa, descendientes directos del General Martín
 Miguel de Guemes, el presidente de la “Sociedad de Mayo”, Sr.
 Alejandro Pojasi Arraya, agrupaciones gauchas de Jujuy y Salta, el
 Instituto Guemesiano de Salta, representado por el Sr. Jorge Virgilio
 Núñez Bravo y la Delegada de dicho Instituto en Buenos Aires, Prof.
 María Cristina Fernández. Así mismo, descendientes del Marqués de
 Yavi, procedentes de distintas provincias argentinas, Bolivia, Perú y
 España.
 
 En nombre del Ejército Argentino, estuvo presente el Comandante de la
 5ª Brigada de Montaña, General de Brigada Don Claudio Montero, Jefe
 de la Región Militar Jujuy. El Regimiento 20 de Infantería de Montaña
 "Cazadores de Los Andes" rindió Honores con uniforme de Gala, y
 trasladó la urna con los restos hacia el interior de la Catedral,
 mientras se interpretaba la ordenanza militar de rigor.
 
 La ceremonia se inició con una invocación religiosa del señor obispo
 Palentini, quien señaló que “Juan José Feliciano Fernández Campero,
 marqués de Yavi, fue un hombre que quiso vivir de alguna manera el
 proyecto de Jesús, que es dar vida por el bien común de nuestro país y
 por su independencia”.
 
 Luego se dio lectura al acta de la ceremonia de exhumación labrada en
 Kingston, Jamaica, el 11 de marzo de 2010, la que muestra el
 procedimiento legal realizado por las autoridades diplomáticas
 argentinas en ese país, siguiendo lo dispuesto por la ley 20.957 del
 Servicio Exterior de la Nación.
 
 Posteriormente, el Jefe de la Guarnición Militar Jujuy pronunció
 palabras en honor del Coronel Mayor Don Juan José Fernández Campero,
 expresando “son cuantiosos los testimonios que describen a este
 oficial superior como excelente, tanto en la faz profesional como
 personal.” Ponderó el gran esfuerzo de los parientes para lograr la
 repatriación del marqués y “hacer que los jujeños vivieran un momento
 histórico irrepetible.”
 
 En el transcurso del mes de Mayo de 2010, la Comisión Nacional de
 Museos, Monumentos y Lugares Históricos de la Nación rechazó, sin
 mayores fundamentos, el pedido de autorización para la colocación de
 la urna conteniendo los restos simbólicos del Coronel Juan José
 Feliciano Fernández Campero en una de las paredes del atrio de la
 Catedral Basílica de Jujuy, la cual sería cubierta con una placa de
 mármol de Carrara, (igual a la ya existente con los restos de los
 hermanos Gorriti) la cual fue bendecida y mostrada al público y
 familiares presentes, por las autoridades en el acto mencionado.
 
 Se realizaron nuevamente acciones y presentaciones ante la Comisión
 Nacional de Monumentos, Museos y Lugares Históricos, pero fue
 rechazada la revisión, sin explicaciones, mediante una resolución
 publicada en su boletín del mes de octubre de 2010, considerando el
 caso resuelto definitivamente y dando por terminada la instancia.
 
 Ante la prolongación en el tiempo de una situación que significa un
 desmedro para la memoria del Coronel Juan José Feliciano Fernández
 Campero, se solicita realizar las gestiones correspondientes para dar
 definitivo descanso al prócer, trasladando sus restos simbólicos a San
 Francisco de Yavi, donde nació. La recuperación de sus restos sería de
 gran importancia para la localidad, que diariamente recibe a
 visitantes ávidos por conocer la impactante vida del “Marqués de
 Yavi”, cuya historia representa un atractivo que se suma a las
 bellezas geográficas de la región.
 
 Yavi es un destino turístico de relevancia mundial. Recientemente
 personal del Archivo Histórico de Jujuy comentó que en temporada alta
 (enero – febrero) reciben extranjeros interesados en la documentación
 sobre el Marquesado. Ello da cuenta de la gran importancia que reviste
 fortalecer y consolidar lo relacionado con el tema, estimándose que la
 presencia de la urna conteniendo los restos de Fernández Campero y una
 síntesis escrita sobre su vida impulsaría el conocimiento y valoración
 del protagonismo de la región en la gesta que nos dio la
 independencia.
 
 2.- La figura del Coronel Juan José Feliciano Fernández Campero,
 también conocido como el “Marqués de Yavi”, está fuera de toda
 discusión histórica en relación a su papel en la gesta
 independentista, de acuerdo a los estudios históricos y a la memoria
 del Pueblo Jujeño.
 
 Cabe destacar la significación de su liderazgo dentro del proceso
 independentista americano. Los últimos estudios llevados adelante por
 la historiografía boliviana ponen su énfasis en el carácter de
 guerrilla popular que llevó adelante el Coronel Campero, conocido como
 el “Marques de Yavi” por los historiadores argentinos y “Marqués de
 Tojo” por los historiadores bolivianos.
 
 Se considera necesario despejar errores de carácter histórico, teñidos
 de ciertos tintes ideológicos, que han llevado a la confusión sobre el
 rol del personaje, a quien esta institución pretende brindar su
 homenaje por su vinculación con la insigne figura del General Don
 Manuel Belgrano.
 
 La obra de la historiadora Marie Danielle Demélas, titulada “El
 Nacimiento de la Guerrilla: el diario de José Santos Vargas,
 (1810-1825)”, Editorial Plural, La Paz, del Estado Plurinacional de
 Bolivia, año 2007, constituye un ensayo histórico patrocinado por el
 Instituto Francés de Estudios Andinos que arroja una nueva luz sobre
 la importancia del Coronel Fernández Campero como uno de los jefes de
 la verdadera “guerra popular” que se encendió en la zona del actual
 Altiplano boliviano y sus estribaciones hacia la región de Buenos
 Aires y el Tucumán.
 
 Heredero de una de las más grandes fortunas del antiguo Virreinato del
 Río de la Plata, Juan José Feliciano Fernández Campero, no dudó en
 pasarse abiertamente a las filas patriotas desde la Batalla de Salta
 en 1813.
 
 Su posición política ya estaba tomada desde tiempo atrás. Mucho tuvo
 que ver su parentesco y amistad con Martín Miguel de Guemes, casado
 con Carmen Puch, sobrina del marqués, con quien mantenía una relación
 de cariño y respeto. De Guemes y su esposa se diría con el tiempo “que
 su influencia obró sobre Campero como potente imán para la causa de
 las filas de la patria, que tuvo en el coronel marqués un soldado más”
 (Bernardo Frías: Historia de Guemes, T.2). “También actuó en su
 decisión su amistad con la patriota jujeña Juana Gabriela Moro, en
 cuya casa se dice, se trazó la estrategia que habría sido acordada con
 Moldes y Gurruchaga, dos amigos de Campero”. Según estos relatos, en
 encuentros secretos en casa de Moro, quedó sellada su militancia
 patriótica junto con la de algunos oficiales del regimiento de
 caballería a su cargo. “En estas reuniones se habrían acordado las
 modalidades con las que se producirían las acciones políticas y
 militares que se sucederían en Salta y mas tarde, tendientes a
 restablecer la unidad política y territorial de la América del Sur y
 su gobierno. La reunión definitoria del marqués y sus oficiales para
 ver la mejor forma de favorecer la causa patriota tuvo lugar en casa
 de Juana Moro la noche anterior a la batalla”.
 
 Desencadenada la Batalla de Salta, Campero decidió el retiro de sus
 tropas ante el ataque de Dorrego, llevando su caballería hacia las
 lomas de Medeiros, en una operación concertada de antemano, en la cual
 se tomaron las previsiones y estrategias a fin de lograr un triunfo
 patriótico que evitase un derramamiento innecesario de sangre.
 Finalizada la batalla, Belgrano y Campero levantaron la cruz en
 homenaje a los caídos, tanto vencedores como vencidos.
 
 A partir de ese momento, Campero pasó a convertirse en uno de los
 principales eslabones en la defensa del territorio revolucionario,
 frente a los avances realistas desde el Alto Perú. Junto a las tropas
 de Martín Miguel de Guemes y las huestes de Eustaquio “Moto” Méndez,
 guerrillero activo de Tarija, la guerrilla de Fernández Campero fue
 una fuerza de vital importancia para detener el avance realista hacia
 al sur en los años cruciales de 1814, 1815 y 1816.
 
 En mérito a su trayectoria fue nombrado Coronel del Ejército Patriota
 y en 1815 Coronel Mayor Graduado.
 
 Las fuerzas del “Marqués de Yavi” poseían una relación idéntica a
 otras similares en la región altoperuana: un pequeño número de
 militares criollos al mando de un número diez veces superior de
 originarios. Estos datos implican una característica que la obra de
 Demélas dimensiona como un verdadero movimiento de “un pueblo en
 armas” encabezado por Juan José Feliciano Fernández Campero, quien
 pagó con el cautiverio, la tortura, el destierro y finalmente, la
 muerte en Jamaica, por su decisión que llegó a incendiar toda la Puna
 jujeña, contra el antiguo régimen colonial.
 
 3.- El 17 de octubre de 1815 se realizaron elecciones de diputados
 para el Congreso de Tucumán. En ellas resultó electo diputado por
 Chichas, localidad del Alto Perú, el Coronel Juan José Fernández
 Campero. Tanto Chichas como Tarija integraban por entonces la
 gobernación de Salta.
 
 Fernández Campero presentó sus credenciales y actas de elección como
 diputado al Congreso de Tucumán, junto con el cura párroco del pueblo
 chicheño de Livi Livi, José Andrés Pacheco de Melo y el día 17 de
 abril de 1816, fueron aprobados los dos ingresos.
 
 La situación reinante en esta zona, era muy conflictiva y delicada, ya
 que los realistas tenían como lugar de entrada para luchar contra los
 independentistas, la región del Norte, a cargo del Marqués de Yavi.
 Por esa razón no pudo asistir a las sesiones del Congreso.
 
 En setiembre, después de derrotar al regimiento realista, los
 “Angélicos”, escribió a Guemes expresando su intención de incorporarse
 al Congreso, pensando que podría llegar a Tucumán. Pero la situación
 seguía siendo muy difícil, era necesario seguir con el bloqueo militar
 férreo hacia los realistas que pretendían terminar con la insurrección
 del norte jujeño y el coronel marqués no asumió como diputado por
 ejercer la defensa del territorio junto a sus hombres.
 
 En 1816 el marqués disponía en la Puna de su propio regimiento llamado
 “Peruano”, con más de 600 hombres armados y el apoyo de tropas gauchas
 al mando del Comandante Bonifacio Ruiz de los Llanos, llamado “Los
 Dragones Infernales”.
 
 4. - El historiador Emilio Breda sostiene que desde San Miguel del
 Tucumán, el jefe del Ejercito del norte, General don Manuel Belgrano,
 remitió una nota al Coronel marqués de Yavi, quien se encontraba en
 esos tiempos en Casavindo comandando la vanguardia criolla, a efectos
 de comunicarle que debía realizar el juramento a la Independencia.
 “Haga usted con toda solemnidad el acto de juramento de la
 Independencia, prestándole primero ante: el jefe más antiguo del
 regimiento y después tomándolo Usted a él y demás, por clases…”.
 
 En agosto, el marqués de Yavi notificó a los pobladores de Quebrada y
 Puna que en el congreso de Tucumán había sido declarada la
 Independencia y procedió a tomarles juramento. Para ello redactó una
 proclama que se conoce con el nombre de “Arenguita de Santa Rosa”, ya
 que se ofició el día en que se conmemora a esta Santa, designada
 Patrona de la Independencia. En ella se puede constatar con claridad
 su ideología y posición política, desconocida por muchos. Esto es
 parte de la historia de nuestro Norte e ignorada por la Nación.
 
 
 La “Arenguita de Santa Rosa” expresa:
 
 30 de agosto, Santa Rosa.
 
 “Hoy que es el día en que la iglesia celebra la única santa canonizada
 del Perú, hemos jurado la Independencia de la América del Sud, de
 orden del General en Jefe Don Manuel Belgrano.
 
 Por disposición del soberano Congreso reunido en el Tucumán, que
 componen la Nación, es decir: que nos separamos absolutamente de toda
 dominación europea.
 
 Nada hacemos con hablarlo, ofrecerlo y prometerlo, si nuestra
 constancia falta y el valor desmaya.
 
 A las armas americanos.
 
 Advertir que más de 300 años hemos sido cautivos y con este acto se
 han roto las cadenas que nos oprimían. Tratemos de realizar este gran
 proyecto.
 
 El tirano procurará devorarnos; opongámosle el pecho firme, ánimo
 resuelto, unión y virtud para resistirlo.
 
 Veréis como el imperio de nuestros incas renace, y la gran corte del
 Cuzco florece.
 
 Nosotros nos haremos de un gobierno dulce y nuestros nombres serán
 eternos en los fastos de la historia.
 
 Repito: si queréis ser independientes, si apetecéis componer una
 nación grande, llegar al rango de vuestros antepasados, conservad la
 Religión Católica, la virtud arregle nuestras operaciones, y el valor
 y entusiasmo las rija.
 
 Con esto lograremos nuestros fines.
 
 Entre tanto resuenen por el aire las voces halagüeñas.
 
 ¡Viva la América del Sud! ¡Viva nuestra amada patria!
 
 ¡Viva el imperio peruano y vivan sus hijos en unión!”.
 
 La jura de la independencia Nacional se realizó en la ciudad de Jujuy
 el día seis de agosto con la presencia del General Guemes.
 Posteriormente se tomó juramento en Orán el 15 de agosto, luego en
 Tarija y en Salta, el 17 de diciembre de 1816.
 
 5.- El 15 de noviembre de 1816, con gran violencia y mientras el
 marqués escuchaba misa en su capilla, los realistas tiñeron de sangre
 el paisaje yaveño, tomándolo prisionero y ejecutando a gran parte de
 su tropa.
 
 Campero fue detenido junto con treinta y seis oficiales, su segundo
 comandante Quesada y trecientos combatientes. El valiente capitán
 Diego Cala fue fusilado en el acto bajo el vil argumento de “ser
 indígena nativo”.
 
 “La represalia realista fue muy dura: cuarenta y tres hombres y
 mujeres de los prisioneros de Yavi fueron degollados en la plaza de
 Potosí donde habían sido trasladados. Muchos de ellos que no
 fallecieron por fusilamiento o tortura, fueron vendidos como
 esclavos”. (R. M. Campero. El Marqués de Yavi…” op. cit)
 
 La sorpresa fue completa e inesperada. No existió escapatoria posible.
 A partir de ese momento, comienza el martirio del héroe a quien los
 españoles consideraban traidor al rey.
 
 Campero permaneció encarcelado en Tupiza y en Potosí más de un año, y
 sometido a crueles tormentos por defender nuestra Patria. Allí fue
 juzgado por una corte marcial que lo consideró culpable de
 “infidelidad al rey, causa que se agrava por su condición de noble,
 por lo que fue condenado a la pena de prisión perpetua.”
 
 San Martín, Manuel Belgrano y Guemes reclamaron duramente por las
 torturas y pidieron compasión. El Congreso de Tucumán se reunió el 3
 de febrero de 1817 para tratar el tema de los prisioneros en manos
 realistas. Se ofreció canjear prisioneros realistas por el marqués, lo
 que no fue aceptado. Campero fue sometido a consejo de guerra y
 enviado a España. Probablemente el suplicio que vivió sea el primer
 caso documentado de denuncias por torturas emprendido en la etapa pos
 – colonial en Argentina.
 
 Tantas fueron las torturas y el mal trato que sufrió, que en el viaje
 enfermó gravemente, siendo desembarcado en Jamaica hasta su mejoría.
 Esto no ocurrió y murió en Kingston un 22 de octubre de 1820, a los 43
 años.
 
 Allá, en esas tierras extrañas, estaban los restos de nuestro héroe
 provincial y nacional. Sus descendientes, que residen en distintas
 Provincias del país, Bolivia, Perú y otros países, lograron repatriar
 sus restos simbólicos.
 
 6.- En tiempos de reconstrucción de nuestra identidad americana, este
 relato resulta más ajustado a la verdad histórica y a las vivencias de
 la población originaria de la actual Puna Jujeña. Y esta realidad no
 puede ser dejada de lado, al momento de solicitar se rinda homenaje
 final a quien, como pocos, encarnó la dimensión latinoamericana, aún
 antes de la conformación de los estados nacionales del Cono Sur.
 
 De allí, que el rechazo de la C.N.M. M. y L.H. resulte casi una
 afrenta, un acto arbitrario que no puede escudarse en criterios
 meramente técnicos (supuestamente por ser “simbólicos”), generando una
 situación anómala y discriminatoria, ya que la urna que contiene los
 restos simbólicos del Marqués de Yavi, permanece arrumbada en una de
 las capillas laterales de la Catedral jujeña, corriendo peligro de
 robo o destrucción.
 
 7.- La Academia Argentina de la Historia expresó: "La Nación
 Argentina, a la que contribuyó a formar mediante su lucha
 desinteresada contra los españoles, que culminó en la tortura y el
 martirio, le debe al marqués de Yavi un homenaje nacional que no está
 reservado solamente al Norte Argentino sino a toda nuestra geografía,
 desde La Quiaca hasta Ushuaia, porque todos le somos deudores".
 
 La Academia Nacional de la Historia expresó en el año 2006: "Después
 de escuchar los informes académicos y de debatir el tema en la sesión
 plenaria de noviembre del presente año se adhiere a que, en caso de
 ser posible, sus restos sean repatriados".
 
 En momentos en que los argentinos estamos abocados a la recuperación
 de nuestra verdadera identidad latinoamericana, con acciones como la
 creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel
 Dorrego, cuyos principios al decir de su director, Mario O Donnell es
 “propiciar el debate, el conocimiento de la historia nacional, popular
 y federal, sin intolerancias de ninguna clase” consideramos que el
 Coronel Juan José Fernández Campero representa los vínculos que nos
 unen a los pueblos hermanos de Bolivia y el Perú, tanto originarios
 como criollos.
 
 Atento a lo expuesto, la filial jujeña del Instituto Belgraniano, cuyo
 fin es resguardar la memoria del General Manuel Belgrano, considera
 que la figura del Coronel Juan José Feliciano Fernández Campero, quien
 fuera Edecán del Creador de nuestra bandera nacional, merece
 descansar, finalmente, en su tierra natal. (Lo simbólico es lo que da
 el carácter y representación a los restos del marqués Coronel Campero.
 Así lo expresaron las autoridades en Kingston, Jamaica).
 
 Por lo tanto, se solicita realizar las gestiones necesarias para que
 la urna con tierra del camposanto, del lugar exacto en el que
 reposaron los restos en la iglesia de Kingston, donde fue inhumado el
 Marqués de Tojo, sea atesorada en la Iglesia de Yavi.
 
 Juan José Fernández Campero es un hijo del preciado suelo yaveño, que
 después de 190 años de exilio regresó para estar entre su gente. Aquél
 que en carta al Grl Martín Miguel de Guemes decía:«Trabajo con todo el
 tesón que requiere la salvación de la Patria, contando ya se vé con el
 inviolable apoyo de Ud. Conozco sus desvelos y su amor a la justa
 causa, y esto mismo inflama mi corazón para hacer los últimos
 sacrificios. Hemos de triunfar, espero en Dios, a pesar del infierno».
 Justo sería que aquél que esperaba en Dios a pesar del infierno,
 repose en la Iglesia en la que escuchaba misa el 15 de Noviembre de
 1816, cuando fue tomado prisionero.
 
 Tras cuatro años de martirio, llegó el alivio de la muerte, hoy se
 impone su reivindicación. Dicha reivindicación traería aparejada la
 del pueblo de Yavi, ignorado protagonista de la gesta que nos legó la
 Independencia. Esos yaveños que en el silencio de la Puna Jujeña hoy
 como ayer honran a la Patria con su trabajo cotidiano.
 
 Silvia Rey Campero
 
 Profesora De Historia

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